El nuevo modelo de artista

La entrada de medios digitales en la producción y distribución de música supuso toda una revolución. En el pasado las grandes compañías discográficas tenían un poder enorme, controlaban el mercado. El vinilo o el CD era el formato más utilizado y su creación y difusión estaba en manos de estos grandes sellos.


Este modelo estaba asociado a una realidad que muchos músicos ignoran: los beneficios en ventas de discos siempre eran minoritarios. Lo que realmente hacían las grandes compañías por los artistas era generar promoción a nivel nacional o internacional, cosa que aumentaba de forma sustancial no sólo las ventas de ese artista sino su demanda a nivel de conciertos por el gran público.


A raíz de la entrada de medios digitales se produce una gran crisis en el mundo de las discográficas. Los hábitos de escucha han cambiado, la gente joven acude a portales de internet como Spotify o iTunes para descargar música y escucharla en cualquier lugar.


Ya no hace falta que la discográfica se encargue de distribuir y promocionar discos, el mercado está globalizado y la información es accesible para cualquiera. Ya no importa el soporte físico, importa el contenido.


En el nuevo sistema el artista pasa a tener mucho más protagonismo como individuo creativo y creador. Los beneficios cada vez dependen de manera más directa de su propio empeño y dedicación.


Si estamos intentando desarrollar una carrera profesional, tenemos que tener en cuenta que entramos en esta nueva etapa de la industria musical y que nuestro objetivo es llegar a la mayor audiencia posible con nuestros contenidos.


Según el nuevo modelo, cuantas más personas se sumen a nuestra audiencia, mayor será nuestra popularidad, y con ello aumentará la demanda y las ventas en forma proporcional.


Con el nuevo modelo de industria musical se establecen distintas fuentes de ingresos accesibles a artistas nuevos y que debemos considerar:


- Conciertos. 

Es la fuente más habitual de ingresos para un artista, pero no la única.


Grabación de contenidos digitales (música y/o vídeo) para descargas. 

Spotify, iTunes o Youtube vienen pisando fuerte. Si no tienes el respaldo de un sello de grabación que te de este soporte, puedes hacerlo tu mismo subiendo tus propias versiones a estas redes. Para ello necesitarás de plataformas como CD Baby o Tunecore donde alojar tu música y poder distribuirla comercialmente.


- Edita y registra tus propios arreglos. 

Los derechos de autor son otra de las fuentes de ingreso que puedes tener en cuenta. Si tocas de forma habitual con alguna formación instrumental poco convencional, puedes hacer tus propios arreglos de piezas clásicas y registrarlos para generar ingresos extra cada vez que toquéis en público.

Eso sí, antes asesórate de no estar infringiendo los derechos de autor del compositor original.

La SGAE tiene departamentos de asesoría donde podrás consultar cualquier duda al respecto.


Merchandising. 

Es algo menos habitual en el mundo de la música clásica pero no por ello menos apreciable. Ten siempre disponibles fotos de buena calidad para firmar en tus conciertos. Si además puedes disponer de CDs, vídeos o cualquier material promocional que puedas vender por una cantidad razonable, aumentarás el nivel de ingresos del propio concierto, además de ganar en proyección mediática y conectar de forma directa con tu audiencia.




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